Uno de los primeros logros que se anunciaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Glasgow, mejor conocida como la COP26, fue que más de 100 líderes mundiales se comprometieron a poner fin y revertir la deforestación para 2030. Adquirieron la obligación de desembolsar 19 mil millones de dólares de fondos privados y públicos.
Los países que firmaron el compromiso, como Canadá, Brasil, Rusia, China, Indonesia, la República Democrática del Congo, Estados Unidos y el Reino Unido, representan alrededor del 85% de los bosques del mundo.
Más de 30 instituciones financieras se comprometieron a dejar de invertir en empresas que no ayudan a terminar con la deforestación y hay nuevo conjunto de acciones para eliminar la deforestación de las cadenas de suministro.
Ante el anuncio, el presidente Andrés Manuel López Obrador durante una de sus mañaneras aseguró que el plan de deforestación de la COP26 salió de su programa social Sembrando Vida y que México propuso la iniciativa. Destacó también que México es el único país que anualmente destina mil 300 mdd al año para reforestar su territorio.
Es interesante la declaración del presidente porque si México realmente fuera el arquitecto de un logro tan importante se esperaría que asistiera López Obrador a la conferencia, lo cual no sucedió. Pero quizás lo más peculiar es que en un inicio, México no apareció entre los 105 firmantes del acuerdo, a pesar de que nuestro país ocupa el lugar número 11 entre las naciones con más bosques. No fue hasta horas más tarde que la Cancillería confirmó la adhesión del Gobierno de México al pacto.
El presidente ha destinado un presupuesto significativo a Sembrando Vida, de enero a septiembre de este año, la inversión ascendió a 19 mil millones de pesos y en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2022, le otorgó 29 mil 446 millones de pesos al programa. La financiación de este proyecto es de reconocerse, pero de ahí a decir que el plan de deforestación de la COP26 se basó en Sembrando Vida esta completamente fuera de la realidad.
El texto del acuerdo en Glasgow resalta que se monta en una serie de declaraciones anteriores, particularmente la Declaración de Nueva York sobre los Bosques que se firmó en 2014 en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima, al igual que en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15, los cuales fijaban metas para poner fin a la deforestación para 2030.
Estas se suman a las Metas de Aichi para la biodiversidad de 2010 y el Desafío de Bonn, el cual fue un esfuerzo global para llevar a la restauración de 150 millones de hectáreas de bosques degradados para el 2020, y 350 millones de hectáreas para el 2030. Estos objetivos fueron ampliados en la Declaración de Nueva York. Sembrando Vida no figuró.
La mayoría de los países alrededor del mundo no han cumplido las metas fijadas en el pasado, pero lo reconocen y no presumen los pocos logros que han tenido, los cuales han sido claramente insuficientes. La presencia de los lideres mundiales en la COP26 demuestra la urgencia de la crisis climática y la necesidad de abatir el calentamiento de la Tierra de manera colectiva.
Poner fin a la deforestación es clave para revertir la pérdida de biodiversidad y avanzar la sostenibilidad rural, pero para limitar el calentamiento global, los expertos coinciden en que los países tienen que reducir las emisiones de carbono en aproximadamente un 55% para 2030 para mantener la temperatura del planeta por debajo de los 1.5 grados centígrados.
En esta materia, el Climate Action Tracker, califica los objetivos y las políticas medioambientales de México como «altamente insuficientes» y subraya que el país no aumentó sus metas de mitigación para 2030, incumpliendo con el compromiso delineado en el Acuerdo de París que cada Estado firmante debe mostrar una progresión al alza en sus metas para reducir las emisiones de carbono.
Sembrando Vida es tan solo una gota en el mar.